Medidor de ruido para el aula
Un medidor de ruido con semáforo para el aula, con límite ajustable y pantalla completa para el proyector. Funciona en tu navegador y no se graba nada.
El micrófono se lee en tu navegador y no se sube ni se graba nada. Del audio solo se saca un número de volumen, y desaparece en cuanto la siguiente lectura lo sustituye.
Cómo funciona el medidor
La página abre tu micrófono, mide cuánto se mueve la onda muchas veces por segundo y lo convierte en un único número de volumen. El murmullo tranquilo de clase queda bajo; un grito lo dispara. La lectura se suaviza en una ventana corta para que el chirrido de una silla no haga saltar la pantalla, mientras que un aula que de verdad se está animando aparece en uno o dos segundos. Cuando el nivel se mantiene por encima de tu límite más tiempo del retardo que hayas puesto, la pantalla se pone roja y el contador sube. Al abrir el micrófono se desactivan todos los procesos de ruido del navegador, en especial el control automático de ganancia, que si no bajaría el volumen sin avisar y dejaría el medidor sin sentido.
Por qué la escala va de 0 a 100 y no en decibelios
Porque un navegador no puede saber cuán sensible es tu micrófono. Un sonómetro de verdad está calibrado contra una referencia conocida; el micrófono de un portátil no lo está, y la misma aula dará lecturas distintas en un Chromebook, un iPad y un micrófono USB externo. Cualquier herramienta que te muestre una cifra en dB con aplomo desde una página web se está inventando la calibración. Por eso esta usa una escala relativa de 0 a 100 y un control de sensibilidad para ajustarla a tu propia aula. Eso es honesto sobre lo que es la medida y, para uso en clase, además es el número más útil: lo que importa es más alto o más bajo que el nivel que acordasteis, no una cifra física absoluta.
Prepararlo para una clase
Empieza con la clase trabajando al nivel que quieres y sube o baja la sensibilidad hasta que la lectura se quede en mitad del verde. Pon el límite un poco por encima, para que el trabajo normal no lo dispare. Pon los segundos por encima del límite en dos o tres; con cero la pantalla parpadea en rojo con cada libro que cae, y los niños aprenden enseguida a ignorarla. Después pulsa Pantalla completa y ponla en el proyector o en la pizarra digital. Deja el aparato en un sitio central y no en tu mesa, porque un micrófono a un metro de una mesa habladora medirá esa mesa y no el aula.
Qué pasa con el audio
No sale nada del dispositivo. El audio va del micrófono a un analizador dentro de tu navegador, de ahí se saca una cifra de volumen fotograma a fotograma y el audio se descarta al instante. Nunca se escribe en disco, nunca se envía a nuestro servidor y nunca se graba. Tampoco hay nada conectado a los altavoces, así que no existe riesgo de acoplamiento. Pulsar Parar o cerrar la pestaña libera el micrófono en el acto, y tu navegador apaga su indicador de grabación.
Conviene saber
- La pantalla completa en un proyector es lo que hace que funcione: los niños responden a algo que todos pueden ver.
- Pon el retardo en dos o tres segundos, o la pantalla se pondrá roja con cada lápiz que caiga.
- Recalibra la sensibilidad si cambias de aula o de aparato; los micrófonos varían muchísimo.
- El máximo y la media se reinician con los contadores, algo útil entre clase y clase.
- No se sube ni se graba nada. El audio nunca sale de tu navegador.